Crónica del primer encuentro de mujeres que luchan

 

Cartel de bienvenida. Encuentro de mujeres que luchan

Antecedentes

Aún no había cumplido yo los 17 años cuando un grupo de campesinos y campesinas se levantaron en armas en un pueblo del sur de México.

De pronto, la gente sabía situar Chiapas en el mapa de un mundo en el que los tratados de libre comercio, la globalización y la explotación de los recursos era una realidad.

Subcomandante Marcos a caballo
Subcomandante Marcos fotografiado por José Villa

1.994 fue un año de esos para recordar.

Se constituyó la autonomía de Palestina, hubo un genocidio masivo en Ruanda, Nelson Mandela se convirtió en el primer presidente negro de Sudáfrica, se firmó un acuerdo en la crisis nuclear entre Estados Unidos y Corea del Norte, hubo una intervención militar en Haití, se empezó a vislumbrar la paz en Irlanda del Norte y un nuevo icono aparecía en la historia para quedarse: el subcomandante Marcos (hoy subcomandante Galeano).

Comenzaban mis años universitarios y con ellos mis inquietudes políticas y sociales.

Me preocupaba especialmente la opresión de clases que sufrían determinados grupos especialmente los indígenas y campesinos.

Y comencé a leer sobre la historia de América Latina. Especialmente sobre la historia de Cuba, la guerra de guerrillas y los movimientos insurgentes.

En aquel momento el Che ya era un icono de masas consagrado y la revolución cubana se había convertido en una dictadura decepcionante, al menos para mí.

Pero los ojillos del Subcomandante Marcos detrás de una capucha, transmitían ideales y sueños que me ilusionaban.

Mi vida dio muchas vueltas, bastante alejadas de los movimientos sociales, las reivindicaciones y la lucha de clases, pero de vez en cuando seguía con ilusión las noticias relacionadas con el movimiento zapatista y el EZLN.

México

Antes de llegar a este país, eran muchas las cosas que me interesaba conocer.

La primera, la historia precolombina. Como española me siento culpable. Sí, ya sé que no es culpa mía pero no puedo evitar avergonzarme de pertenecer al país que destruyó la identidad de un pueblo, que en pleno siglo XVI, estaba más avanzado que muchos de los pueblos de Europa.

Después, la revolución mexicana. Villa, Zapata, Madero y los miles de hombres y mujeres que se dejaron la vida por la libertad de un pueblo. Quería aprender sobre el contexto, entender un poco más, empatizar con ese sentimiento de opresión brutal.

Por otro lado, la iconografía y el arte made in México es único y reconocible en cualquier lugar del mundo. Colores, calaveras, surrealismo, expresionismo…

Además, quería saber de primera mano si las etiquetas que nos habían vendido en el mundo occidental eran reales. Quería saber si iba a encontrar en cada esquina a un mexicano durmiendo bajo un sombrero de charro, tapado con una manta y diciendo “¡cuate, aquí hay tomate!”. (Desgraciadamente aún no he visto a ninguno).

Y finalmente quería conocer más sobre el movimiento indígena zapatista.

Si en aquel entonces me hubieran dicho que 24 años después me sentaría al lado de un insurgente a platicar sobre estructuras de autogobierno, autogestión y organización colectiva, no me lo hubiera creído.

Mural de Emiliano Zapata
Mural de Emiliano Zapata en el caracol de Morelia

Estructura del movimiento zapatista

En el año 2.003 se crearon los caracoles. Una forma de organización de las distintas regiones de las comunidades autónomas zapatistas.

En cada caracol hay una Junta de buen gobierno formada por representantes de los municipios de estas comunidades. Desde aquí se coordina la ayuda y el apoyo entre las comunidades y se distribuye la ayuda exterior.

Todas las decisiones se toman en consenso en base a los 7 principios zapatistas para construir un mundo mejor:

  1. Obedecer y no mandar. El pueblo tiene, en todo momento, la facultad de revocar al mandatario que no cumpla con su función a cabalidad. El gobierno obedece a las necesidades de cada comunidad o localidad sin decidir cuál es la mejor forma de vivir nuestras vidas, simplemente cumpliendo con organizar y planificar. Quien manda, obedece la voluntad del pueblo.
  2. Representar y no suplantar. El principio de todo gobierno está en la representación de una voluntad. Los representantes son elegidos de forma rotativa, incluso sin que ellos lo soliciten, pero no es visto como una imposición, sino como un servicio a la comunidad. Su trabajo es igual de importante que el de cualquier otra persona en la comunidad.
  3. Bajar y no subir. El zapatismo no aspira a la toma del poder porque sabe que el poder proviene del pueblo. Hacer comunidad es poner los saberes y las técnicas al servicio de la sociedad, aceptar que cualquier trabajo es igual de importante que un cargo público.
  4. Servir y no servirse. La cooperación desde los cargos públicos y hasta cualquier actividad requiere de una acción solidaria y desinteresada. Servir a la comunidad no es un trámite burocrático ni un trabajo remunerado, se trata de una expresión de la colectividad.
  5. Convencer y no vencer. Principio fundamental para la creación de un nuevo mundo. De nada sirven las absurdas contiendas electorales y las campañas que no representan los intereses reales del pueblo. La nueva política se hace a través del convencimiento, no de la decisión de unos cuantos.
  6. Construir y no destruir. La construcción de un mundo nuevo no tiene un instructivo; ni el zapatismo ni nadie tiene la verdad ni la capacidad para elegir qué forma de gobierno resulta más adecuada para cada pueblo y nación que integran la realidad latinoamericana y mundial.
  7. Proponer y no imponer. El rompimiento con la política que domina a la sociedad requiere de un cambio radical. Proponer a través de la acción y la palabra, actuar en consecuencia con la realidad y con un fin social es una máxima tanto de los individuos como del gobierno para lograr una transformación en la sociedad.

Primer encuentro internacional de mujeres zapatistas

Cartel mujeres que luchanHace ya varios meses, por una de las miles de páginas feministas que sigo, me llegó un cartel de convocatoria para un encuentro internacional de mujeres en México. Concretamente en Chiapas.

Durante 3 días, y con motivo del 8 de marzo, se realizaría el Primer Encuentro Internacional de política, arte, deporte y cultural de mujeres que luchan.

Cuando leí que las organizadoras eran las mujeres zapatistas no me lo podía creer. Y además, buscaban mujeres que quisieran participar de forma activa dando talleres, charlas… así que las escribí.

Supongo que a muchas de las que me estáis leyendo os parecerá una tontería lo que voy a decir, pero para mí fue muy emocionante el día que recibí el primer email de las zapatistas. Lloré de la emoción.

A mí estas cosas me emocionan. La vida me emociona. Sí, ya sé que soy muy intensa, quizás demasiado, pero así vivo la vida. No sé (ni quiero) vivirla de otra forma.

Me solicitaban que rellenase un formulario donde desarrollase la actividad que quería presentar y donde justificase el conocimiento y la experiencia que yo tenía para llevarla a cabo. Me gustó esa profesionalidad.

Empecé a pensar que ese encuentro iba a ser algo grande, histórico y quería formar parte de él.

Hablé con David. Le conté que él, al igual que ningún hombre, podría entrar en el recinto. No estaban invitados. Se le permitía asistir como acompañante y además yo tenía que registrarle así, como acompañante mío, con nombre y apellidos.

Una de las principales cualidades de David es la generosidad. Sabía lo que ese encuentro significaba para mí. Obviamente para él también era un sueño cumplido acercarse, de la forma que fuera, al entorno zapatista.

El lugar nos quedaba a más de 7 horas de donde estábamos, pero la ocasión lo merecía y decidimos lanzarnos a vivir esa experiencia.

Llegada al encuentro

Viví con nervios los días previos porque nadie me había confirmado si mi actividad estaba aceptada y mi inscripción realizada.

Les escribí nuevamente y me confirmaron que mi actividad estaba incluso, ya agendada. Era un hecho.

Me enviaron un mapa con la localización exacta del Caracol IV – Caracol de Morelia, donde se realizaba el encuentro y pusimos rumbo a las montañas chiapanecas.

Cuando te vas acercando a la zona, empiezan a ser visibles los carteles de pueblos auto gestionados, las consignas contra el gobierno y las miradas recelosas.

Recuerdo que giramos una pequeña curva y en la falda de un pequeño monte apareció la estrella roja. Exactamente igual que la que llevo tatuada en mi muñeca.

Emoción.

Cartel zapatista en las montañas de Chiapas
La Florinda junto a la estrella de la revolución en las montañas de Chiapas

Caras tapadas por todos sitios. Bullicio. Gente al fondo. Mucha gente.

Los compañeros zapatistas nos indicaron dónde podíamos aparcar la furgo para pasar esos 3 días y nos fuimos a hacer cola para registrarnos.

Aparentemente estaba todo muy organizado y controlado. En unas mesas, enseñando una identificación, comprobaban que estabas en el listado y te hacían una tarjeta con tu nombre que tenías que llevar colgado en todo momento. A los hombres que venían de acompañantes les hacían también una pero de otro color.

Un cartel enorme en la puerta dejaba claras las cosas: Prohibido entrar hombres.

Ya de noche, entré al recinto. A ver, a oler, a sentir.

Me cruzaba con cientos de mujeres de todos los colores, todas diferentes pero todas iguales.

La sensación me encantó. Sin hablar con nadie, todos los poros de mi piel se llenaron de sororidad.

Había que descansar. Al día siguiente comenzaba el encuentro y las zapatistas habían preparado una inauguración inolvidable.

8M – Día internacional de las mujeres

Cartel de bienvenida al encuentro de mujeres que luchan
Cartel de bienvenida al encuentro de mujeres que luchan

El día comenzó bien temprano. El Ejército Zapatista de Liberación Nacional formaba filas, pendientes, expectantes, cuidadores.

Los hombres que nos acompañaban a las asistentes se organizaban en un espacio fuera del recinto que les habían preparado con sombra y puestos de comida.

Los hombres, parejas de las mujeres zapatistas, preparaban los desayunos y estaban pendientes de que sus mujeres pudieran disfrutar del evento.

Todo estaba engranado. Cada persona tenía una tarea y entre todas formaban un equipo. Una máquina perfecta.

Volví a entrar al recinto. Esta vez de día.

Me daba la sensación de estar en uno de esos macro festivales de música. Me acordé del BBK Festival con el Kobetamendi al fondo.

Símbolo feminista zapatistaTiendas de campaña por todos lados, puestos de comida, agua, artesanía, baños, duchas, espacios y hasta madera cortada en montoncitos para que las chicas hicieran sus hogueras.

Las Zapatistas me habían comentado que había unas 700 mujeres inscritas como participantes para las charlas y talleres, y al llegar, me encontré con que éramos varias miles de mujeres allí reunidas. (Según datos oficiales 2.000 zapatistas y 5.000 invitadas).

Rubias, morenas, pelirrojas, con el pelo azul, violeta, verde, rapadas, con flequillo, rastas, trenzas, afro… todas con una sonrisa enorme en sus caras. (Hasta la sonrisa de las compañeras zapatistas se leía en sus ojos tras las capuchas).

Todas nos saludábamos. Todas nos mirábamos y nos reconocíamos como una sola. Mujeres sin miedo.

Inauguración del encuentro de mujeres

Inauguración del primer encuentro de mujeres que luchan
Acto de inauguración del primer encuentro de mujeres que luchan

Todo el día 8 estuvo repleto de actividades organizadas por las mujeres zapatistas. En el campo de fútbol habían construido 3 escenarios y allí la Comandanta insurgenta Erika comenzó un discurso que puso los pelos de punta a más de una:

“Hoy somos muchas pero como si fuéramos una sola para recibirlas y que se sientan lo mejor que se puede según nuestras condiciones.

Hermanas y compañeras:

A mí me toca leer, pero esta palabra la acordamos en colectivo con todas las compañeras que son organizadoras y coordinadoras en este encuentro.

Para nosotras, como mujeres zapatistas, es un orgullo muy grande estar aquí con ustedes y les damos las gracias porque nos dieron un espacio para compartir con ustedes nuestras palabras de lucha como mujeres zapatistas que somos.”

(Si quieres leer el texto entero te lo dejamos en el siguiente enlace: Texto completo de la inauguración del encuentro de mujeres zapatistas).

Tras ella, fueron apareciendo los distintos grupos de mujeres de cada uno de los 5 caracoles.

Una representante de cada uno fue contando la historia de su grupo. Cómo y por qué surgió la revolución, cómo la vivieron, cómo la compartieron y cómo finalmente fueron parte activa de la misma.

Todas contaban historias que nos hacían estremecernos. Historias de opresión, discriminaciones, abusos, violaciones, explotación por parte de los patronos y las patronas.

Las palabras de las propias abuelas que lo vivieron nos relataban momentos espeluznantes en los que si se te quemaban las tortillas, la patrona te metía las manos en el comal (la sartén) y con las manos achicharradas tenías que seguir preparando más tortillas.

Las mujeres zapatistas nos cuentan su historia

Nos contaron cómo sus maridos empezaron a salir de noche. Les decían que iban a la milpa, que iban a cuidar a los animales… pero ellas no les creían.

Llegó un momento en el que las mujeres zapatistas empezaron a pensar que sus maridos las engañaban con otras y en ese momento dejaron de lavarles la ropa, prepararles el pozol, el desayuno… una huelga de cuidados en toda regla.

Finalmente, ellos decidieron contarles lo que andaban tramando: una revolución.

Y por supuesto ellas, bravas, les dijeron que también querían participar.

Asamblea de mujeres zapatistas
Asamblea de mujeres zapatistas

Nos contaron que, al principio, los hombres las pusieron al cargo de las comidas y los cuidados cuando andaban en el monte.

Pero ellas no estuvieron de acuerdo y quisieron ser parte activa de la revolución. Así fue cómo empezaron a instruirse en el manejo de armas, la disciplina militar etc.

Algunas de ellas llegaron a comandar grupos en los levantamientos contra el estado.

La suya fue una historia de lucha por la igualdad en todos los ámbitos. Y junto a los hombres, aprendieron en comunidad, que es posible conseguirlo.

Hombres que hace 25 años eran machistas e incluso usaban la violencia contra ellas, hoy estaban preparándoles las comidas para que este encuentro fuera posible. Y además, lo hacían encantados.

Hoy son una comunidad formada por personas. Sin importar su sexo.

Fue una mañana emocionante. Empática.

Desde ese momento ya nunca miraríamos igual a las zapatistas. En ese momento nos hicieron cómplices de su lucha y en ese momento miles de mujeres nos sumamos a ellas.

Ley revolucionaria de mujeres

La comunidad zapatista trabaja fuertemente por la no discriminación y la inclusión de todas las personas.

Incluso han desarrollado 10 puntos que constituyen la ley revolucionaria de mujeres. Parecen puntos muy obvios pero cuando vienes de una situación de explotación y anulación, a veces es necesario poner por escrito hasta los derechos más obvios.

Mujeres del ejército zapatista
Mujeres del ejército zapatista

Primera.- Las mujeres, sin importar su raza, credo o filiación política tienen derecho a participar en la lucha revolucionaria en el lugar y grado que su voluntad y capacidad determinen.

Segunda.- Las mujeres tienen derecho a trabajar y recibir un salario justo.

Tercera.- Las mujeres tienen derecho a decidir el número de hijos que pueden tener y cuidar.

Cuarta.- Las mujeres tienen derecho a participar en asuntos de la comunidad y tener cargo si son elegidas libre y democráticamente.

Quinta.- Las mujeres y sus hijos tienen derecho a atención primaria en su salud y alimentación.

Sexta.- Las mujeres tienen derecho a la educación.

Séptima.- Las mujeres tienen derecho a elegir su pareja y a no ser obligadas por la fuerza a contraer matrimonio.

Octava.- Ninguna mujer podrá ser golpeada o maltratada físicamente ni por familiares ni por extraños. Los delitos de intento de violación serán castigados severamente.

Novena.- Las mujeres podrán ocupar cargos de dirección en la organización y tener grados militares en las fuerzas armadas revolucionarias.

Décima.- Las mujeres tendrán todos los derechos y obligaciones que señalan las leyes y los reglamentos revolucionarios.

Mi charla sobre violencia machista

Fueron varias las actividades que se vivieron el primer día. Grupos de música de mujeres zapatistas, bailes, obras de teatro… y un sinfín de actuaciones que las compañeras habían preparado para nosotras.

Por la tarde se desplegaron las pancartas con el calendario de todas las actividades.

Agenda de actividades
Agenda de actividades

Se agendaron actividades en 2 comedores con dos mesas de trabajo cada uno, 3 templetes, un auditorio con 4 mesas de trabajo, un foro natural, canchas de básquet, voleibol, exposiciones…. Había actividades en todos sitios a todas horas.

Actividades diversas e interesantes a las que podías asistir en cualquier momento.

Qué emocionante buscarme en ellas.

No sé si es un cosa del ego o la autoestima pero después de analizar todo el día 10 y no encontrarme empecé a dudar de que me hubieran incluido.

Agenda de actividades
Agenda de actividades de la mesa 7

Un poco nerviosa fui a la pancarta del día 9 y allí estaba. A primera hora de la mañana mi charla de Detección de la violencia machista en etapas tempranas.

Me tocó en el auditorio, un espacio donde se constituyeron 4 mesas de trabajo. En cada una de ellas se daban varias charlas que de alguna manera estaban relacionadas entre sí.

En la mesa 7 estábamos hablando sobre acoso sexual, violencia machista y amor romántico. Fueron charlas muy interesantes que atrajeron a más de cien mujeres con un alto nivel de participación.

Cuando llegó mi turno, me planté delante de tantas y tantas mujeres que clavaban sus ojos expectantes en mí y sentí una mezcla de turbación y orgullo.

Pensé cuántas de aquellas mujeres habrían sufrido violencias machistas y cuántas las estarían sufriendo.

Sentí su amor, su sororidad, sus miradas cómplices, sus sonrisas… conforme iba hablando, asentían, tomaban notas y abrían los ojos y las orejas para no perderse nada.

Fue muy intenso.

Mujeres reunidas
Mujeres asistiendo a mi charla de violencia machista

En los años que llevo trabajando con mujeres he descubierto que me encuentro en mi salsa. Me siento muy cómoda, comprendida, no me siento juzgada y sobre todo me siento muy plena.

El resto del día y todo el día siguiente fue aprendizaje.

Asistí a charlas y talleres de eco feminismo, anti especismo, legalización de la prostitución (con intenso debate con las abolicionistas entre las cuales estaba yo), conocimiento de hierbas naturales, lucha contra el patriarcado, feminicidios y desaparecidas, proyectos de empoderamiento de mujeres en cárceles, comunidades indígenas en Estados Unidos… fue un no parar.

Había deportes, batucadas, bailes… todas estábamos encantadas.

Es curioso cómo en varias de las charlas y talleres, varias mujeres compartieron la sensación de sentirse seguras en un entorno sólo de mujeres. Debatimos hasta qué punto vivimos con el miedo de ser acosadas, cómo vivimos pendientes de “no provocar”, cómo realmente tememos por nuestras vidas en nuestro día a día.

Fue todo tan intenso, incluido el sol, que me enfermé y el sábado lo pasé con fiebre con la cara achicharrada. Pero me dio igual. Decidí no perderme nada. Y mereció muchísimo la pena.

Clausura del encuentro de mujeres

Y a las 20:36 horas del sábado 10 de marzo, la Comandanta Miriam daba por clausurado formalmente el encuentro tras unas palabras que nos estremecieron a todas:

“Hermanas y compañeras:

Este día 8 de marzo, al final de nuestra participación, encendimos un pequeña luz cada una de nosotras.

La encendimos con una vela para que tarde, porque con cerillo rápido se acaba y con encendedor pues qué tal que se descompone.

Esa pequeña luz es para ti.

Llévala, hermana y compañera.

Cuando te sientas sola.

Cuando tengas miedo.

Cuando sientas que es muy dura la lucha o sea la vida.

Préndela de nuevo en tu corazón, en tu pensamiento, no en tus tripas.

Y no la quedes, compañera y hermana.

Clausura del encuentro
Clausura del encuentro

Llévala a las desaparecidas.

Llévala a las asesinadas.

Llévala a las presas.

Llévala a las violadas.

Llévala a las golpeadas.

Llévala a las acosadas.

Llévala a las violentadas de todas las formas.

Llévala a las migrantes.

Llévala a las explotadas.

Llévala a las muertas.

Llévala y dile a todas y a cada una de ellas que no está sola, que vas a luchar por ella.

Que vas a luchar por la verdad y la justicia que merece su dolor.

Que vas a luchar porque el dolor que carga no se vuelva a repetir en otra mujer en cualquier mundo.

Llévala y conviértela en rabia, en coraje, en decisión.

Llévala y júntala con otras luces.

Llévala y, tal vez, luego llegue en tu pensamiento que no habrá ni verdad, ni justicia, ni libertad en el sistema capitalista patriarcal.

Entonces tal vez nos vamos a volver a ver para prenderle fuego al sistema.

Y tal vez vas a estar junto a nosotras cuidando que nadie apague ese fuego hasta que no queden más que cenizas.

Y entonces, hermana y compañera, ese día que será noche, tal vez podremos decir contigo:

Bueno, pues ahora sí vamos a empezar a construir el mundo que merecemos y necesitamos.”

(Si quieres leer el texto de clausura completo, te lo dejamos aquí: Texto completo de la clausura del encuentro zapatista)

Mujeres zapatistas en la clausura del encuentro
Mujeres zapatistas en la clausura del encuentro

Casi todas estábamos llorando en ese momento. Conscientes de lo que vivimos, conscientes de lo que viven y conscientes de lo que queda por vivir.

Porque nos dimos cuenta, nos hicieron darnos cuenta, de que somos agentes del cambio. Somos nosotras las que tenemos que hacerlo.

Y a partir de ahí, nos comprometimos a luchar por un mundo mejor.

Otros movimientos

Cuando ya pensábamos que no podíamos llorar más. Aparecieron varias chicas en el escenario entonando cánticos ancestrales.

Eran mujeres indígenas de otras partes de América Latina y del mundo. Habían traído regalos de sus comunidades para las compañeras zapatistas y fueron explicando brevemente de dónde venían y qué realidad vivían.

Indígenas de Alaska, Estados Unidos, Mapuches… compartiendo semillas, banderas, hierbas… y reclamando respeto y dignidad por sus tierras.

Y apareció una chica con velo.

Fue la única musulmana que vimos.

Se acercó al micrófono y con la cara llena de dolor, compartió que era de Palestina.

Todas comenzamos a solidarizarnos con el dolor de un pueblo ocupado, estrangulado y continuamente dañado, aplaudiendo y lanzando consignas de Palestina libre y ella rompió a llorar desconsoladamente.

Pudimos sentir su dolor en cada poro de nuestra piel.

¿Cómo después de vivir todo esto puedes seguir con tu vida como si nada?

Después de escuchar a las zapatistas, después de escuchar charlas donde mujeres de todo el mundo compartieron sus realidades de discriminación y opresión, después de ver a Marichuy y darte cuenta de que es la única esperanza de este país. Es imposible quedarte como si nada.

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Hemos pasado 3 días en las montañas de Chiapas. Nos hemos juntado más de 7.000 mujeres de todo el mundo en un espacio sólo para mujeres. Hemos trabajado por y para nosotras, contra el patriarcado y contra el capitalismo que nos discrimina y nos hunde. Hemos convivido con las zapatistas y hemos aprendido de ellas que otro mundo es posible echándole agallas y saliendo a luchar. He dado una charla sobre Detección de la violencia machista en etapas tempranas que ha sido un éxito. Pero el mayor éxito fue que varias compañeras detectaron en ese momento que vivían una relación de violencia machista gracias a lo que hablamos. 💪 Aún sigo emocionada. Ha sido muy intenso lo vivido y lo que me traigo. Ahora necesito digerirlo, interiorizarlo y darle forma a todo lo que traigo en la cabeza para seguir luchando y creciendo como persona. En unos días os contaré más sobre esta experiencia que, sin duda, me ha cambiado. Caracol IV Zapatista, Chiapas. México. Marzo 2.018

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Decía Pablo Milanés:

la vida no vale nada
si yo me quedo sentado
después que he visto y soñado
que en todas partes me llaman

Y es así. Al menos para mí.

Y es que este encuentro me ha cambiado la vida.

Es cierto que mi vida suele cambiar cada día porque vivo en continuo aprendizaje. Pero el cambio que he vivido estos días sé que forma parte de un nuevo inicio.

Hay un antes y un después en mí.

Y sólo espero estar a la altura.

 

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6 comentarios sobre “Crónica del primer encuentro de mujeres que luchan

  1. viajando nuestra vida Contestar

    Que emocionante ha sido leer como viviste el encuentro.
    Que impactante la llegada y que sobrecogedor la despedida 😉
    Me alegro por que hayáis vivido esta experiencia!!
    Un abrazo

    • Kàra Autora del artículoContestar

      Muchas gracias pareja. Fue muy intenso todo: lo vivido, el espacio, la gente… Y cómo me ha influido para el futuro ❤️

  2. carla Contestar

    Imma. Yo he llorado al leerte. Me ha emocionado. Has relatado tu experiencia y participación de manera muy intensa, como lo viviste. Muchas felicidades. Me alegro de todas esas semillas del cambio!!!
    Un abrazo enorme!!

    • Kàra Autora del artículoContestar

      Gracias guapa, así tal cual lo viví. Tan intenso que me desbordaba a cada momento. El objetivo de mi vida es dar más a la gente y dejar el mundo un poquito mejor que lo encontré, y este encuentro me ha puesto un pasito más cerca

  3. Alba Contestar

    Muchas gracias por este post Inma. Me ha encantado leer tu experiencia y saber más sobre la lucha de las mujeres zapatistas.Mis felicitaciones por tu blog y tu trabajo. Un abrazo

    • Kàra Autora del artículoContestar

      Mil gracias guapa. Quería intentar transmitiros lo fuerte que fue para mí y lo que significó todo. Me alegro que te haya gustado. A partir de aquí a seguir luchando

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