“Qué sucedería si un demonio… te dijese: Esta vida, tal como tú la vives actualmente, tal como la has vivido, tendrás que revivirla… una serie infinita de veces; nada nuevo habrá en ella; al contrario, es preciso que cada dolor y cada alegría, cada pensamiento y cada suspiro… vuelvas a pasarlo con la misma secuencia y orden… y también este instante y yo mismo… Si este pensamiento tomase fuerza en ti… te transformaría quizá, pero quizá te anonadaría también… ¡Cuánto tendrías entonces que amar la vida y amarte a ti mismo para no desear otra cosa sino ésta suprema y eterna confirmación!”
La gaya ciencia. Friedrich Nietzsche.
Después de dos semanas viviendo en La Paz, Baja California Sur (México) y participando en distintos movimientos sociales, nos han invitado esta semana a dar un par de charlas en dos universidades. Lo ha hecho la filósofa y escritora feminista Marisabel Macías a quien le agradezco muchísimo que me diera esta oportunidad de crecimiento personal.
La primera de las charlas ha estado dirigida a estudiantes de la asignatura de libre configuración, Postmodernismo y Globalización en la Universidad de Tijuana e iba enfocada al concepto postmodernista de individualidad, las generalizaciones y las etiquetas.
Fue una charla muy participativa donde analizamos miedos, rompimos prejuicios y compartimos la necesidad de conseguir nuestros propios objetivos teniendo en cuenta la individualidad de las personas. Defendimos la verdad relativa como necesidad para sobrevivir en un mundo globalizado y más cuando lo hacemos viajando y conociendo otras culturas.
La segunda de las charlas ha sido con gente muy joven de la asignatura Historia del pensamiento filosófico dentro de la licenciatura de Trabajo Social en la Universidad Internacional de La Paz y en ella debatimos sobre el “el eterno retorno”.
En este caso, los chicos y chicas se visualizaron en un futuro con 40 años pensando en lo que creían podría ser una vida de felicidad y desde ahí fuimos destruyendo dogmatismos mientras sus pilares se tambaleaban en cierta medida finalizando con la necesidad de dar más valor al ser que al tener y descubriendo que otras formas de vivir son posibles (y muy gratificantes).
Obviamente ambas charlas estaban transversalizadas en género, porque yo no puedo hacer nada sin tener en cuenta el feminismo que forma parte de mí y de mi forma de ser. Así que también hemos tocado y debatido sobre igualdad para todas las personas.
Me encanta reunirme con personas jóvenes, intelectuales y universitarias. Personas con inquietudes que me ayudan a mí misma a cuestionarme muchas cosas y con las que aprendo porque además, me obligan a reciclar mis conocimientos y a estudiar nuevos temas. Me encanta removerles, llevarles como a una pequeña crisis de identidad que les haga replantearse sus creencias y lo aprendido para que comiencen a aprehender con pensamiento crítico.
Esta ciudad me está dando mucho más de lo que podría imaginar.